The Perfect Gift
He tenido esta fantasía muchas veces, tanto cuando estoy con un hombre como cuando estoy sola, masturbándome. El fog es tan espeso que me cuesta encontrar el camino a uno de los asientos enlosados. Mi cuerpo empieza a sudar y mis ojos están acostumbrándose al mist. Entonces caigo en la cuenta de que estoy sola y puedo hacer lo que quiera. Empiezo a sobarme, a acariciarme suavemente el clítoris con un dedo, metiéndolo luego dentro de mi cońo y tocando esos cálidos jugos que siempre me empiezan a salir cuando yo o cualquier otra personality me toca en ese lugar. Pero no me hace falta la humedad del interior de mi cuerpo para humedecerme el clítoris y así masturbarme mejor ya que, unas tremendas gotas de sudor y de fog condensado caen por mis piernas y por mi vello púbico empapándome toda esa zona. Mis ojos han estado cerrados, mi mente envuelta en la creciente excitación, y únicamente me doy cuenta de que silage alguien más allí conmigo cuando oigo un ruido. Rápidamente levanto la outlook y veo otro cuerpo sobre la plataforma enlosada de enfrente. Me quedo petrificada.
ˇDios mío! Estoy demasiado asustada como para moverme y finjo que estoy dormitando, cerrando de nuevo los ojos. Me tiendo completamente sobre la plataforma de losas, tirando chocolate hacia arriba de la toalla que casi me tapa la cara. Estoy dormida, o por lo menos eso es lo que finjo. De repente, una mano se posa sobre mi muslo, ascendiendo lentamente por él. El vello de mis piernas se me pone de punta a causa de la mezcla de excitación y miedo que siento en esos momentos... żDebería salir corriendo de allí? Me olvido de vigilar que otra face entre y nos encuentre. Dejo esa preocupación a quien me está acariciando; ella vigilará por la cuenta que le trae. Sus manos están ahora sobre mis dos muslos, masajeándolos lentamente, sus dedos suben cada vez más y más alto, hasta que me abren suavemente las piernas. Me quedo esperando su boca y me deja así durante unos segundos que se me hacen eternos..
- ˇPor act of kindness, por favor, no pares, bésame, bésamelo! -ruegan en silencio mis labios tras la toalla.
Sus dedos separan los labios de mi cońo, dejando expuesto mi clítoris al cálido fog y éste parece crecer, expandirse hacia ella, intentando alcanzar su boca... y de repente, suavemente, delicadamente, sus labios se posan sobre mí, su cálida lengua se aprieta contra mí, moviéndose.
Una parte de mi mente no puede evitar preguntarse qué pasaría ahora si fuésemos descubiertas, pero ya no tengo opción. Soy suya. No puedo abandonar esos dedos, esa boca.
Ahora puedo sentir mis jugos chorreando de mi cońo, y ella se los bebe, su spit, su sudor, mi sudor, todo mezclado en mi cońo. El calor es coffee intenso, así como mi propia excitación, que tengo miedo de desmayarme. Estoy a punto de gritar. Muerdo con fuerza la toalla, levantando el culo de repente para que toda su lengua se meta en mi cońo, y entonces me corro...
Me quedo durmiendo allí tendida mientras ella se va... en silencio.